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Celebrating is about sharing, telling stories, talking. It's about eating a piece of cake that a friend made for you, having a glass of wine or savoring a cup of coffee. It's that unknown sensation that doesn't let you get up from the table after eating. It's much more than just placing silverware and plates on a table, it's creating an ambience, a style, a sensation, an unforgettable memory.

Friday, October 16, 2009

LOS DOMINGOS EN CASA DE LA ABUELA DOLORES


Hoy en día me hacen falta los domingos en casa de mi abuela. Ella mantuvo una tradición que pasara lo que pasara todos los domingos se levantaba muy temprano y preparaba una gran sopa. Siempre con la idea que fueran a visitarla hijos, nietos, bisnietos, novios de las nietas, amigos y todos lo que uno quisiera llevar. Todo el mundo era bienvenido. Siempre fue una bella excusa para estar unidos en familia; ponernos al día, hablar de trabajo, política, la casa y los niños.
Unos comían, los pequeños lloraban, otros reían y hasta los encontrabas debajo de la mesa; ese día habían de todos los tamaños y edades; también servia para darle el visto bueno o para criticar algún novio que llevaran. Yo quise mantener esa tradición pero no resulto; no tenían el compromiso como lo había con mi abuela.

Antes, mi abuelo solía ir al mercado a comprar todo fresco para ese día.
Mi abuela cuenta que cuando se casaron no sabia cocinar, ya que fue criada como una princesa, hasta que un día llego el con una gallina viva para que la cocinara. Mi abuela casi se muere porque no tenía ni idea de qué hacer; pero desde ese día con mi abuelo aprendió a cocinar los platos más exquisitos. El, hebreo, de familia marroquí. Ella, católica, de familia española. De una buena combinación y un gran amor de verdad.
A mi abuelo le encantaba comer bien con la mesa puesta de manera formal. Todos los días era una degustación variada, todo frescos y de preparación sofisticada.
Para él, compartir la comida con todo el que llegara a su casa siempre fue importante al igual que la hospitalidad y la abundancia en la mesa.
Tenía una juguetería y era un gran comerciante. Su pasión por el comercio lo llevaba a comprar todo al mayor, incluso la comida.
Cuando estaba recién casada, iba a su casa como quien va a un supermercado y mi abuela me preparaba mis bolsas de comida; ayudaban a quien lo necesitaba y siempre había suficiente para todos.
Fue un personaje maravilloso, hoy en día mi abuelo no está, pero mi abuela siguió haciendo su sopa con mucho amor y con la idea de estar unidos.

PD.
Aunque les tengo que contar que chiquita no comía nada y que cuando hacían la sopa a mí, era la única que mi abuela le preparaba un plato especial.
En particular la he deseado los domingo de invierno; era un plato que además de alimentar y nutrir el alma daba la sensación de confort, hogar, atención especial, maternal, consentimiento, hecho en casa con amor. Por eso, se habla tanto de la famosa sopa de pollo que cura todos los males, desde mal de amores hasta un resfriado común.

3 comments:

traveleatlove said...

Que bueno! Me encanta tu sitio web. Estoy tratando aprender español y voy a leer mas!

Dinorah said...

Lola le ensene a mi mama tu escrito de LA ABUELA DOLORES, esta muy conmovida y le trajo muchos recuerdos de las veces que ha compartido en casa de la Nena esos domingos..!! te manda muchos besos!!

elmundodelola said...

Hay muchos recuerdos de esos Domingos en casa de mi abuela, que siempre llevare conmigo.
Ahora los sigue mi tía Marisol con otra generación.
Un beso y un abrazo para Blanca.